Un depósito de gasolina Made in Gambia

Sin duda Gambia es un país de contrastes, contrastes entre los nativos y los Tubabs  (palabra con la que nos denominan a los blancos: no es despectivo ni mucho menos) y como en todo país pobre la riqueza suele dañar la vista con su brillo entre el infierno de la pobreza.

El titulo de este articulo hace referencia a la fotografía que la ilustra. En el 2012 en mi primer viaje a Gambia este era el depósito de gasolina de nuestro coche, bueno del de nuestro guía local…

Esta imagen contrastaba con los grandes y lujosos coches oficiales de las grandes ONG´S que allí trabajaban. Todoterrenos nuevos de un lujazo impresionante, aire acondicionado, asientos de cuero, logotipos serigrafiados, banderitas… estos coches estaban siempre habitados por unos hombres (tubabs o no tubabs…) con traje, corbata, chaqueta americana para evitar resfriarse con el gélido aire acondicionado a pesar de una temperatura exterior de unos 35 grados…

DEPÓSITO DE GASOLINA MADE IN GAMBIAEn mi segundo viaje en 2013 lleve testigos para dar fé de que nada de esto había cambiado, salvo que al adentrarse en plena sabana africana uno se esperaba no ver tantos coches caros en una zona en la que por no haber no había ni médicos en el hospital, ni medicamentos, ni vendas, ni  material, ni curiosamente pacientes con dinero…

En 2013 al igual que habíamos echo en 2012 en otra zona de Gambia, llevamos al hospital de Murithabe vendas, gasas, guantes… material sanitario donado por pacientes de nuestros “masajes solidarios” y por la propia Escuela Europea Parasanitaria, a pesar de haber llevado una importante cantidad la sensación de granito de arena era más fuerte que nunca. Eran granitos de arena en un desierto, en un desierto en el que se carecía  de todo… salvo de  arena… no obstante el objetivo estaba cumplido. Habíamos aportado nuestro granito de arena.

A la vuelta del hospital por aquello de ser austeros y predicar con el ejemplo volvimos los tres (Xavi, Fran y un servidor) en una sola moto a sabiendas de que la benemérita tampoco llegaba hasta aquellos lares, puesto que es de esos lugares a los que nadie llegaba. Casualidades de la vida los tres acabamos por los suelos sin una explicación lógica aparente. Digo esto porque sobre los motivos del siniestro falto por todas partes consenso. Por suerte solo hubo que lamentar la muerte de algunas plantas de cacahuete… Sobre las diversas teorías del siniestro surgieron diversas especulaciones, no obstante recuerdo que momentos antes del accidente un “viento” azotó la moto, un “viento” similar al que levantan esos grandes y lujosos todoterrenos de las grandes ONG´S cuando pasaban de largo por las zonas más necesitadas del país.

 

Jose Antonio Sánchez